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eltrabajodemujersubvalorado

Por: Wendy Álvarez Hidalgo 

La Prensa, 14 de diciembre 2014 

¿Es realmente Nicaragua líder en América Latina en cuanto a equidad de género? Las cifras oficiales reflejan que no, al menos no lo es en relación con la remuneración del trabajo. La Encuesta Continua de Hogares al IV trimestre del 2012, que publica el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), revela que el mercado laboral nicaragüense castiga y subvalora el trabajo de la mujer, con brecha en el ingreso laboral que puede alcanzar hasta el 66 por ciento en relación con el de los hombres.

Una distorsión salarial que afecta a la mujer en cualquiera de los eslabones de la economía, tanto en el sector privado como público. La encuesta oficial devela, por ejemplo, que las mujeres que ocupan puestos de dirección en el Estado devengan 54.4 por ciento menos que los hombres que ejercen cargos similares.

En el caso de los profesionales, científicos, intelectuales, la brecha de ingresos es de 31.4 por ciento, según las cifras del Inide, facilitadas por el economista Adolfo Acevedo. “En términos más generales, se trata de una sociedad que subvalora a las mujeres y su aporte en los diversos ámbitos de la vida social”, afirma.

La situación financiera para la mujer empeora según su nivel de instrucción. La encuesta señala, por ejemplo, que el ingreso de una mujer sin formación académica es 54.31 menor que el de un hombre con igual nivel de instrucción. Y si ambos tienen formación universitaria, el hombre nicaragüense gana 27.65 por ciento más que la mujer.

Las cifras son inquietantes, admite el economista Sergio Santamaría, quien señala que aunque en los últimos años se han hecho esfuerzos aprobando leyes para promover la equidad de género, lo cierto es que todo se ha quedado en papel, porque la realidad indica que la bonanza económica de años pasados no ha beneficiado a las mujeres, entre otras razones, porque la mayoría está incorporándose a un mercado laboral altamente informal, con respecto al hombre, que se coloca con mayor facilidad en puestos de trabajo formal.

Por actividad económica, las mayores disparidades en ingresos laborales se agravan en el campo, donde una campesina devengaba en promedio, al IV trimestre de 2012, un poco más de 1,000 córdobas mensuales y un campesino más de 4,000 córdobas. También la industria de manufactura, el comercio, hoteles y restaurantes y servicios comunitarios tienen graves problemas de distorsión salarial en detrimento de la mujer.

AFECTA POBREZA

El economista Acevedo dice que esta desigualdad en los ingresos entre hombres y mujeres, ocasiona que siendo la mujer en su mayoría cabeza de hogar, la familia esté condenada a vivir en pobreza. “Es decir que la discriminación de las mujeres en términos de ingreso hace que el nivel de pobreza sea mayor, y el nivel de bienestar menor”, puntualiza.

Y añade: “Si las mujeres disfrutaran de equidad en términos de ingresos laborales, el nivel de ingreso y bienestar de los hogares sería mucho mayor”.

Para Santamaría hace falta en Nicaragua fomentar tanto a nivel público como privado una política salarial con mayor enfoque de género, donde se reconozca el verdadero aporte de la mujer, que empezó a incorporarse al mercado laboral en los cincuenta, precisa.

Pese a esta dura realidad financiera de la mujer en Nicaragua, el Informe Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial, presentado la semana pasada en Ginebra, Suiza, ubica al país en el sexto puesto de países donde la mujer alcanza mayores niveles de equidad.

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