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Por Juan José Lacayo - Boletin El 19

(Publicado el 3 de marzo 2009)

alphabetizanLas mujeres cooperativistas rinden homenaje al General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, en el 75 aniversario de su muerte, con trabajo productivo en los campos de Nicaragua y también alfabetizando a sus socias para que tengan acceso a nuevos conocimientos y adquieran las técnicas requeridas para su labor.

Así resume Martha Heriberta Valle, dirigente de la Federación Agropecuaria de Cooperativas de Mujeres Productoras del Campo la forma en que este sector productivo saluda este aniversario del asesinato del Héroe Nacional.

“Esta fecha la estamos recordando con trabajo”, afirma Valle, mientras se prepara para participar en una asamblea para organizar el trabajo productivo de los próximos meses con mujeres cooperativistas procedentes de los más recónditos lugares de Nicaragua.

“Estamos alfabetizando, tenemos el movimiento cooperativo del sector de la mujer campesina, estamos produciendo y  nos proponemos metas para ser mejores en la producción”, refiere, con la satisfacción del deber cumplido.

Destaca que la alfabetización es importante para las mujeres campesinas porque les permite apropiarse de conocimientos y los avances en las técnicas productivas, y así obtener mejores rendimientos.

Además, les permite profundizar en la agenda gubernamental para saber cómo insertarse en los programas y proyectos del gobierno revolucionario de una manera más efectiva.

Contribuyen a seguridad alimentaria

Esta Federación de mujeres cooperativistas está fortaleciendo la seguridad alimentaria del país, pues no están motivadas a producir para exportar y obtener ganancias, sino para satisfacer el mercado local y las necesidades de sus propias comunidades.

Martha Heriberta Valle señala que la federación de mujeres cooperativistas cumple con los ideales de Sandino, porque sus asociadas, sin distingos de liderazgos, trabajan la tierra y gestionan sus propios recursos, sin esperar que nadie les tienda la mano y comparten en comunidad beneficios y logros.

“Este es un verdadero cooperativismo”, recalca.

“El cooperativismo es aportar, crecer en la familia, dar una vida mejor a tus hijos, a tu familia, ese es el cooperativismo y así estamos aportando al país”, afirma.

Cosechan el fruto del saber

La dirigente cooperativista no oculta su orgullo personal cuando relata que han contribuido con la formación de más de cien jóvenes mujeres, parientes de sus afiliadas, que culminaron con éxito su secundaria, la universidad y algunas concluyeron hasta cursos de posgrado.

“Eso es una gran esperanza, porque estás llevando algo grande a cada uno de esos núcleos familiares”, antes marginados y explotados por los gobiernos neoliberales.

Las cooperativistas también irradian la luz del saber en las comunidades donde funcionan, en su mayoría ubicadas en zonas remotas del país.
Igual empeño ponen en las actividades productivas. Una reciente evaluación reveló que en un núcleo de 36 cooperativas se producían más de dos mil manzanas de granos básicos.

“Estamos jugando un papel, un rol que no cumplen otros sectores”, apunta Valle, en evidente alusión al llamado sector empresarial privado que únicamente vive reclamando beneficios al gobierno pero que no asumen su responsabilidad de producir eficientemente y en función del país, no de sus intereses particulares.

“En un mundo con una economía que se derrumba y con altos niveles de pobreza, la lucha debe ser por el abastecimiento, por la alimentación familiar, por la alimentación de nuestro pueblo”, enfatiza la dirigente del gremio cooperativista.

“Esto es lo que debemos hacer para acabar con el neoliberalismo, que nos vendió la ilusión de exportar. La meta debe ser abastecer a este país”, dice Valle.

Mujeres han sido ejemplo revolucionario

Destaca que las mujeres nicaragüenses han sido ejemplo en la lucha revolucionaria y asegura que nunca estuvieron en la retaguardia como se pretende, sino que a la vanguardia en la producción y el combate.

Cuando los hombres se iban a los frentes de batalla, las mujeres asumían las responsabilidades no sólo del hogar sino también en la producción en el campo.

Cita el ejemplo de mujeres combatientes como Gladys Báez, Doris Tijerino, Carmen Mendieta, María Castilblanco y muchas otras, algunas de las cuales ofrendaron sus vidas. A Castilblanco los guardias le sacaron del vientre a su hija de siete meses de gestación, por no denunciar a nadie, en la década de los setenta.

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